"Se dispondrá como sigue de todo el remanente de la fortuna realizable que deje al morir: el capital, realizado en valores seguros por mis testamentarios, constituirá un fondo cuyo interés se distribuirá anualmente como recompensa a los que, durante el año anterior, hubieran prestado a la humanidad los mayores servicios. El total se dividirá en cinco partes iguales, que se concederán: una a quien, en el ramo de las Ciencias Físicas, haya hecho el descubrimiento o invento más importante; otra a quien lo haya hecho en Química o introducido en ella el mejor perfeccionamiento; la tercera al autor del más importante descubrimiento en Fisiología o Medicina; la cuarta al que haya producido la obra literaria más notable en el sentido del idealismo; por último, la quinta parte a quien haya laborado más y mejor en la obra de la fraternidad de los pueblos, a favor de la supresión o reducción de los ejércitos permanentes, y en pro de la formación y propagación de Congresos por la Paz."
Este fragmento pertenece al testamento que nos legó Alfred Bernhard Nobel, creador de la dinamita entre otras cosas, y en él se disponen los premios que ahora llevan su nombre. Nobel, consciente de todo el más que habían provocado sus descubrimientos (dado el mal uso que se les había dado) decidió hacer lo posible por enmendar su error, y tratar de movilizar al mundo en contra de la violencia hacia un mundo menos oscuro. Su idea fue premiar, como supongo que habréis leído arriba, a quienes hicieran los descubrimientos más notables del año con un una (nada despreciable) cantidad de dinero, así como con un galardón que, actualmente es el más prestigioso del mundo. Pero, ¿cuál era la idea real que tenía en aquel momento Nobel realmente?
La respuesta se desprende automáticamente de lo dicho anteriormente: Nobel tenía la imperiosa necesidad de reparar el mal que había hecho, y eso solo podía hacerlo mediante una motivación para aquellos que viniesen detrás de él, y en este caso, la motivación vendría en forma de premio o reconocimiento. Esto, evidentemente solo podría ir dirigido a aquellos investigadores y activistas con capacidad de actuación.
A la vista de esto, nos invade una última pregunta: ¿Es correcto que el año pasado (2013), fuese Peter Higgs el premiado con semejante reconocimiento?Mi humilde opinión es que no, no debería haberlo ganado.
No tengo nada en contra de Higgs ni de Englert, por supuesto, y admiro su trabajo y lo considero fundamental, pero sinceramente, el Nobel no debería haber sido para ellos. Higgs descubrió el bosón hace varios años, pero ya no trabajaba en ello; realmente no trabajaba en nada porque se jubiló tiempo atrás para dejar paso a las nuevas generaciones de físicos, lo cual le honra, pero no le convierte en demasiado buen candidato para un nobel. Hay quien dice que ni él mismo querría haberlo ganado, e incluso le molestó hacerlo. Como muchos científicos a los que he tenido la suerte de conocer afirman(no voy a dar nombres),el premio nunca debería ser para un científico retirado.
Otra norma general, bastante molesta por cierto, que tiene el jurado de los premios, es la de exigir una prueba experimental para cada premio que se de, es decir, que nunca se reconocerá un descubrimiento simplemente teórico si aún no se ha hecho ningún experimento para corroborare; por eso se han tardado tantos años en darle el premio a algo que se definió teóricamente hace tanto tiempo.
Y justo por eso, el premio de este año debería haber ido al propio CERN (el consejo europeo de la investigación nuclear), que fueron los que realizaron las complejas experiencias que llevaron a cabo el descubrimiento. El único problema sería que el premio de este año no llevaría ningún nombre en concreto, sino cientos de ellos, lo cual no es ni la mitad de elegante que el caso típico, pero de cualquier forma, quizá sería más justo con el casi olvidado Alfred Bernhard Nobel.
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